El teléfono que nadie coge
Entran llamadas con la sala llena. Nadie las coge porque nadie puede. Cada una era una mesa o un pedido, y ninguna vuelve a llamar.
→ Pedidos sin que suene el teléfonoCero comisión por pedido
Aprendí el oficio desde abajo y llevo más de veinticinco años en hostelería. Dirijo un hotel de cinco estrellas y un restaurante en Palma. El sistema de pedidos que corre en mi restaurante, ajustado al tuyo: carta, pago con tarjeta, número de pedido y confirmación al cliente y a cocina.
Y la base de clientes es tuya desde el primer día. Quién pide, qué pide y cada cuánto: en tu mano, no alquilada a una plataforma que se la vende al de enfrente.
Ninguna sale de un informe. Salen de dirigir un restaurante y verlas pasar cada servicio. En casi todos los locales independientes están las seis a la vez, y ninguna aparece en la cuenta de resultados con su nombre.
Entran llamadas con la sala llena. Nadie las coge porque nadie puede. Cada una era una mesa o un pedido, y ninguna vuelve a llamar.
→ Pedidos sin que suene el teléfonoPor un pedido de un cliente que ya te conocía. Tú pones la cocina, el producto y el riesgo; ellos ponen un botón y cobran por él. Mira tu última liquidación: el porcentaje está ahí escrito.
→ Tu carta cobrando, sin comisiónHa pedido tres veces este mes y no tienes ni su nombre. Está en la base de otro, y cuando ese otro quiera se lo manda al de enfrente.
→ Tu base de clientes, tuyaUn PDF que no se lee en el móvil, sin alérgenos y desactualizado. Ni Google ni la IA saben qué cocinas, así que no te recomiendan.
→ Carta legible por máquinasSe contestan las malas, tarde, y las buenas no se contestan. Google castiga el silencio y quien te puso un 10 no vuelve a saber de ti.
→ Todas, en su idioma, en horasDel cliente a la partida pasando por tres manos y un papel. Lo que se pierde por el camino se cocina dos veces o se sirve mal.
→ Comandero de cocina y barAgrupado por lo que hace con tu cuenta de resultados: que entre más, que cueste menos y que se sepa. Nada es una promesa: cada pieza está entregada o en producción.
El canal propio, que es donde no se lleva comisión nadie.
Horas de sala y de cocina que hoy se van en tareas que se repiten.
Lo que te trae cliente nuevo y lo que te lo quita sin que lo veas.
Sé dónde se pierde el dinero en un restaurante porque lo he perdido yo.
Dirijo un hotel de cinco estrellas y un restaurante en Palma. El sistema de pedidos lleva un año funcionando ahí dentro, en servicio, con clientes reales y con las consecuencias puestas. Lo que verás en la demo es ese mismo sistema, ajustado a lo que necesita un restaurante.
Y va sin PMS de terceros: el sistema lo construimos nosotros, a la medida de cómo trabaja tu restaurante, en vez de pelearnos con un programa cerrado que no deja sacar los datos.
Lo que más tarda casi nunca es la parte técnica: es decidir qué entra en la carta online y a qué precio. En eso te ayudo, que para algo he montado cartas.
Me pasas la que tengas, aunque sea un PDF viejo. La paso a limpio con alérgenos, y decidimos juntos qué entra online y qué no.
2 díasSe monta con tu carta, tus fotos y tu nombre. La ves funcionando antes de pagar el alta.
3 díasSe conecta la pasarela a tu cuenta. El dinero de cada pedido entra directo, sin pasar por mí.
1 díaQR en mesa, enlace en la bolsa, en el ticket y en tu ficha de Google. Aquí es donde se gana o se pierde.
continuoPara el local que quiere que le encuentren y que la carta esté bien puesta. Todavía no cobra pedidos.
Sin comisión por pedido, ni un céntimo. El dinero entra directo en tu cuenta. Lo que te cobra tu plataforma por el mismo pedido está en tu liquidación: compáralo tú, no te lo cuento yo.
¿Tienes hotel además del restaurante? Eso es otra conversación y otro precio: automatización con IA para hoteles.
Sin compromiso y sin reunión. Te la mando montada con tu carta y la miras desde el móvil.